La mastografía es un estudio radiológico fundamental para la detección temprana del cáncer de mama. Su correcta realización permite identificar alteraciones en el tejido mamario que pueden pasar desapercibidas en la exploración física. Para obtener resultados precisos y confiables, es importante que la paciente evite ciertos errores antes del procedimiento. Estos factores pueden interferir con la calidad de la imagen, provocar molestias innecesarias o afectar la interpretación del estudio.
Aplicar desodorantes o productos cosméticos en axilas y mamas
Uno de los errores más frecuentes es el uso de desodorantes, talcos, cremas o perfumes en la región mamaria o axilar el día del estudio. Estos productos pueden contener partículas minerales o metálicas que se reflejan en la imagen como puntos blancos, simulando microcalcificaciones. Esto puede generar confusión en la interpretación y requerir estudios adicionales innecesarios.
La recomendación clínica es acudir con la piel completamente limpia y sin productos cosméticos en la parte superior del cuerpo. Si se ha aplicado algún producto por error, se debe informar al personal técnico para proceder a su limpieza antes de realizar la mastografía.
Programar el estudio en días de sensibilidad mamaria
El ciclo menstrual influye directamente en la sensibilidad del tejido mamario. Durante la fase premenstrual, es común que las mamas estén más congestionadas, inflamadas y dolorosas. Realizarse una mastografía en este periodo puede resultar incómodo o incluso doloroso debido a la compresión necesaria durante la toma de imágenes.
Para mayor tolerancia, se recomienda agendar la mastografía entre el día 5 y el día 12 del ciclo menstrual, cuando la sensibilidad es menor y el tejido se encuentra en mejores condiciones para una imagen clara.
No informar antecedentes médicos relevantes
Omitir información importante como cirugías mamarias previas, presencia de implantes, antecedentes personales o familiares de cáncer de mama, así como síntomas recientes como secreción, dolor localizado o masas palpables, puede afectar el enfoque diagnóstico del estudio. Esta información permite al radiólogo interpretar los hallazgos con mayor precisión y determinar si se requieren estudios complementarios.
También es importante llevar estudios previos si están disponibles, ya que la comparación entre imágenes actuales y anteriores facilita la detección de cambios sutiles en el tejido mamario.
Usar ropa inadecuada o con elementos metálicos
El uso de ropa de una sola pieza, blusas ajustadas o prendas con broches metálicos en la parte superior del cuerpo puede dificultar el procedimiento. Además, el uso de joyería como collares, cadenas o aretes grandes puede interferir con la calidad de la imagen.
Se recomienda vestir ropa de dos piezas, preferentemente blusa de botones y pantalón o falda, y acudir sin accesorios que puedan interferir con el área a estudiar.
Acudir sin expectativas claras o con temor
Finalmente, es común que las pacientes lleguen sin una comprensión clara del procedimiento o con temor infundado al dolor o a los resultados. La mastografía es un procedimiento breve, seguro y con una incomodidad tolerable. Tener confianza en el equipo médico y resolver dudas con antelación ayuda a reducir la ansiedad y mejora la experiencia general.
Proteger tu salud mamaria comienza con una preparación adecuada. Acude con la información correcta, evita errores comunes y acompaña tu estudio con una prueba de laboratorio que te permita conocer el estado general de tu organismo. La prevención empieza con una decisión informada.