El ultrasonido mamario es una herramienta de imagen fundamental en la evaluación de diversas alteraciones en el tejido mamario. Este estudio no invasivo permite observar la estructura interna de las mamas con gran detalle, siendo especialmente útil en mujeres con mamas densas, en etapa reproductiva o con prótesis mamarias. Gracias a su capacidad para distinguir entre tejidos sólidos y líquidos, el ultrasonido permite identificar una amplia gama de lesiones, tanto benignas como sospechosas.
Lesiones quísticas en la mama
Uno de los hallazgos más frecuentes en un ultrasonido de mama es la presencia de quistes. Estas lesiones están formadas por líquido y suelen ser benignas. Los quistes simples se presentan como estructuras anecoicas, con paredes finas y contornos bien definidos. No muestran flujo sanguíneo en estudios Doppler. Por otro lado, los quistes complejos pueden contener septos, ecos internos o tener paredes irregulares, lo que puede requerir una evaluación más detallada o seguimiento clínico.
Nódulos sólidos benignos
El estudio ecográfico es eficaz para diferenciar entre nódulos benignos y lesiones sospechosas. Entre los nódulos sólidos benignos más comunes se encuentran los fibroadenomas, que suelen presentarse como masas ovaladas, bien delimitadas y homogéneas. También es posible detectar lipomas, hamartomas y otras formaciones no cancerosas que, si bien no representan riesgo oncológico, pueden causar molestias o ansiedad en la paciente.
Lesiones sospechosas o potencialmente malignas
El ultrasonido mamario permite detectar masas con características que pueden sugerir malignidad, como márgenes espiculados, forma irregular, orientación vertical o aumento del flujo vascular. Estas lesiones requieren evaluación adicional mediante biopsia para confirmar su naturaleza. El estudio ecográfico es especialmente útil en mujeres jóvenes o embarazadas, en quienes se busca evitar la exposición a radiación ionizante.
Además, puede detectar signos indirectos de enfermedad maligna, como retracción del tejido, distorsión de la arquitectura mamaria o ganglios linfáticos axilares con morfología alterada.
Procesos inflamatorios y colecciones líquidas
El ultrasonido también permite identificar procesos inflamatorios, como la mastitis, o colecciones como abscesos, que suelen presentarse como masas heterogéneas con bordes mal definidos y flujo periférico aumentado. Estas condiciones son más comunes durante la lactancia, pero también pueden aparecer por infecciones locales o intervenciones quirúrgicas previas.
Lesiones postquirúrgicas o traumáticas
Otra categoría de alteraciones que pueden visualizarse mediante el ultrasonido incluye seromas, hematomas o cicatrices internas posteriores a cirugías mamarias. Estas lesiones pueden generar molestias o cambios palpables, y su evaluación ecográfica permite confirmar su naturaleza benigna y descartar complicaciones.
El ultrasonido de mamas es una herramienta precisa y segura para detectar una amplia variedad de lesiones en la mama. Ante cualquier síntoma o cambio en tus mamas, acude al médico y realiza una prueba de laboratorio o gabinete para cuidar tu salud a tiempo.