El DEA desfibrilador, también conocido como desfibrilador externo automático, ha revolucionado la atención de emergencias médicas fuera de los hospitales. Su tecnología permite intervenir rápidamente en casos de paro cardíaco súbito, una condición que puede ocurrir en cualquier momento y en cualquier lugar. Una de las grandes ventajas de estos dispositivos es que han sido diseñados para ser utilizados por personas sin formación médica. Sin embargo, todavía existen dudas, mitos y malentendidos sobre quién puede operar un DEA, si se requiere capacitación formal y qué dice la legislación al respecto.
La posibilidad de salvar una vida no debería estar limitada a personal sanitario. Conocer cómo funciona un DEA desfibrilador, entender la normativa vigente y desmentir ideas erróneas es fundamental para fomentar una cultura de prevención accesible a todos.
¿Está permitido que cualquier persona use un DEA desfibrilador?
La respuesta es sí. Los DEA están diseñados para ser utilizados por cualquier persona que sea testigo de una emergencia cardiaca, incluso si no cuenta con conocimientos médicos. El equipo guía paso a paso al usuario mediante instrucciones por voz, diagramas o señales visuales. Esta facilidad de uso hace que el desfibrilador sea una herramienta accesible, intuitiva y esencial en espacios públicos o privados.
En muchos países, la legislación respalda su uso por parte de ciudadanos comunes. Por ejemplo, en México, el uso del DEA por personal no médico está autorizado bajo el marco de primeros auxilios, siempre y cuando la intención sea prestar ayuda en una emergencia y sin ánimo de lucro. Esta apertura legal es un gran paso para democratizar el acceso a la atención de urgencias.
Además, cada vez más empresas, escuelas, aeropuertos, centros deportivos y espacios públicos cuentan con al menos un DEA desfibrilador instalado en sus instalaciones, junto con señalizaciones que indican su ubicación.
Capacitación básica: ¿es necesaria para utilizar un DEA?
Aunque la capacitación no es obligatoria para usar un DEA desfibrilador, sí es altamente recomendable. Recibir formación en primeros auxilios y reanimación cardiopulmonar (RCP) complementa el uso del desfibrilador y mejora las posibilidades de éxito en una intervención de emergencia.
Los cursos de capacitación enseñan cómo identificar un paro cardíaco, cómo actuar con rapidez, cómo aplicar la RCP y cómo operar correctamente un desfibrilador externo automático. Estos programas suelen incluir simulaciones prácticas, lo que ayuda a reducir el nerviosismo o inseguridad al momento de actuar en la vida real.
Algunas instituciones incluso ofrecen talleres certificados que duran solo unas horas y que están abiertos al público general. También existen programas empresariales de seguridad y salud que incluyen la capacitación en el uso del DEA como parte del plan de prevención de riesgos laborales.
Lo que dice la normativa sobre los DEA desfibriladores
La regulación sobre el uso e instalación de DEA desfibriladores puede variar según el país o estado. En México, por ejemplo, se han establecido lineamientos a través de la Norma Oficial Mexicana NOM-034-SSA3-2013 sobre servicios de salud prehospitalarios, en la cual se reconoce el valor del desfibrilador como herramienta clave en la cadena de supervivencia.
Algunos municipios han dado pasos más firmes, obligando a ciertos establecimientos con alta afluencia de personas a contar con un desfibrilador y capacitar a su personal. Este tipo de medidas están creciendo en el mundo, reflejando una tendencia hacia la inclusión del DEA como parte del equipamiento básico de seguridad.
Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y entidades como la American Heart Association (AHA) promueven la instalación masiva de DEA y la formación comunitaria como estrategias efectivas para reducir la mortalidad por enfermedades cardiovasculares.
Mitos comunes sobre el DEA desfibrilador que deben aclararse
A pesar de su accesibilidad y facilidad de uso, existen muchos mitos en torno al DEA que pueden inhibir su uso adecuado en una emergencia. A continuación, desmontamos algunos de los más frecuentes:
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“Solo un médico puede usarlo”
Falso. El DEA ha sido desarrollado precisamente para que cualquier persona pueda intervenir rápidamente. No es necesario tener conocimientos médicos para seguir las instrucciones del equipo. -
“Podría dañar más al paciente si no lo uso bien”
Falso. El DEA analiza automáticamente el ritmo cardíaco del paciente y solo permite aplicar una descarga si detecta una arritmia tratable. No se puede “electrocutar” a una persona sana por accidente. -
“Es difícil de manejar”
Falso. La mayoría de los DEA cuentan con indicaciones visuales y auditivas claras. Algunos modelos incluso ofrecen asistencia en tiempo real para aplicar RCP. -
“No sirve si no soy experto en primeros auxilios”
Falso. Si bien la capacitación ayuda, no es un requisito indispensable. Lo más importante es actuar con rapidez y seguir las instrucciones del dispositivo. -
“Puedo tener problemas legales si uso un DEA”
Falso. La mayoría de las legislaciones otorgan protección legal a quienes prestan ayuda en una emergencia, siempre que actúen de buena fe. Esto se conoce como “ley del buen samaritano”.
¿Dónde deben instalarse los DEA desfibriladores?
Para que un DEA pueda cumplir su función, debe estar ubicado en un lugar accesible y visible. Las recomendaciones generales indican que el desfibrilador debe estar a una distancia máxima de 3 minutos a pie desde cualquier punto del lugar. Algunos de los espacios ideales para su instalación incluyen:
- Oficinas corporativas
- Plantas industriales
- Escuelas y universidades
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Gimnasios y clubes deportivos
- Aeropuertos, terminales de transporte y centros comerciales
- Edificios gubernamentales y centros comunitarios
Además, es clave acompañar su instalación con señalética clara y, de ser posible, un gabinete que proteja el equipo y contenga un kit de respuesta rápida con electrodos, batería, tijeras, guantes y mascarilla de RCP.
Fomentar una cultura de acción y prevención
Tener un DEA desfibrilador a la mano no solo representa una medida de seguridad, sino también un cambio de mentalidad en las personas y organizaciones. Se trata de empoderar a ciudadanos comunes para que puedan salvar una vida con sus propias manos.
Promover campañas informativas, realizar simulacros y ofrecer capacitaciones regulares en instituciones educativas, empresas y comunidades ayuda a crear un entorno más preparado ante emergencias.
Incluso los niños pueden aprender, desde una edad temprana, qué es un desfibrilador y cómo pedir ayuda en caso de que alguien se desplome repentinamente. Incluir esta información en los programas escolares puede fomentar una generación más consciente y proactiva.
Entender quién puede usar un DEA desfibrilador, conocer las normativas que lo respaldan y desmitificar sus limitaciones no solo amplía su uso, sino que salva vidas. Con acceso, información y una cultura participativa, estos dispositivos se convierten en aliados poderosos de la salud pública.
En general, el tamiz neonatal es realizado por un médico o enfermera capacitados en el tema, quienes se encargan de obtener la muestra de sangre del recién nacido y enviarla al laboratorio para su análisis. Es importante que esta persona tenga conocimientos en el tema, ya que una mala toma de muestra o un error en el análisis puede dar lugar a resultados erróneos y a un retraso en el diagnóstico.