Una radiografía es una imagen de los huesos y tejidos blandos de su cuerpo. Es seguro para personas de todas las edades, incluidos los bebés. Sin embargo, si está embarazada o cree que podría estarlo, informe a su proveedor. La radiación de una radiografía puede dañar al feto.
Puede obtener una radiografía sin cambiar la ropa de su hijo ni llevarse nada a la boca. Si su hijo no puede permanecer quieto durante la prueba, su proveedor puede usar una restricción (o inmovilizador). La restricción no dolerá, pero podría hacer que las radiografías sean menos claras.
Cada radiografía le da a su hijo una pequeña cantidad de radiación. Diferentes partes del cuerpo absorben los rayos X a diferentes velocidades. Las partes densas del cuerpo, como los huesos, absorben los rayos X más fácilmente que las áreas blandas, como los órganos. Un detector en el otro lado del cuerpo de su hijo recoge estos rayos X y los convierte en una imagen llamada radiografía. Los huesos se ven de color blanco brillante en una radiografía y otras partes blandas del cuerpo aparecen como tonos de gris.
Las radiografías no requieren ninguna preparación especial. Pero si su hijo necesita acostarse boca arriba durante una radiografía, es una buena idea usar ropa suelta que se pueda mover fácilmente.
Un niño puede tener tantas radiografías como sea necesario, pero la exposición repetida a la radiación puede aumentar el riesgo de cáncer más adelante en la vida. Esto se debe a que los rayos X son formas de radiación, y la radiación puede dañar las células reproductivas y causar mutaciones que las generaciones futuras podrían heredar. Sin embargo, la posibilidad de contraer cáncer a partir de las radiografías es muy baja.
La radiación de rayos X, tomografías computarizadas y otras pruebas médicas representa casi toda la exposición humana a la radiación artificial. Cada procedimiento administra una dosis diferente de radiación, pero la mayoría son relativamente seguros e importantes para detectar enfermedades en sus primeras etapas.
Los niños que reciben demasiada radiación de rayos X y otros procedimientos médicos tienen un mayor riesgo de padecer algunos tipos de cáncer, especialmente tumores cerebrales. Estos incluyen meningiomas, adenomas pituitarios y gliomas. No se sabe por qué sucede esto. La mayoría de los expertos están de acuerdo en que si su hijo recibe dosis muy altas de radiación de múltiples radiografías u otras pruebas de diagnóstico por imágenes antes de los 10 años, debe ser evaluado cuidadosamente para detectar signos y síntomas de posibles problemas. Si se encuentra un problema, su hijo debe recibir radiografías de seguimiento periódicas para controlar el progreso del tratamiento. Para la mayoría de los pacientes, el beneficio de obtener un diagnóstico y comenzar el tratamiento lo antes posible supera cualquier riesgo potencial de la radiación.
Las radiografías son las pruebas de diagnóstico por la imagen más utilizadas para observar los huesos y las articulaciones. También se utilizan para detectar problemas que afectan a los tejidos blandos, como los órganos internos. Los rayos X proporcionan una dosis baja de radiación, menos de lo que obtendrías en dos vuelos de avión. Esto los hace seguros para pacientes de todas las edades, incluidos los bebés.