Contar con un dispositivo que pueda salvar vidas en cuestión de minutos es una gran responsabilidad. Los desfibriladores automáticos son herramientas clave en la atención de emergencias por paro cardíaco, especialmente cuando se utilizan en los primeros cinco minutos tras el colapso. Sin embargo, tener uno a disposición no es suficiente: su eficacia depende de que esté en perfectas condiciones de funcionamiento cuando más se necesita. Por eso, el mantenimiento y la revisión regular son esenciales para garantizar su operatividad.
¿Por qué es importante revisar los desfibriladores automáticos?
Un paro cardíaco puede ocurrir en cualquier momento y lugar, ya sea en una oficina, una escuela, un centro comercial o un aeropuerto. En esos escenarios, el tiempo de respuesta es limitado y no hay margen para errores técnicos. Un desfibrilador automático que no ha sido revisado podría fallar justo en el instante más crítico, lo que puede significar la diferencia entre la vida y la muerte.
La mayoría de estos dispositivos realizan autocomprobaciones periódicas para verificar el estado de sus componentes internos, pero esto no reemplaza una revisión humana regular. Comprobar visualmente su estado, asegurarse de que no ha sufrido daños físicos, confirmar que las baterías y electrodos están dentro de su vida útil y que el equipo esté accesible y visible son acciones simples que hacen una gran diferencia.
Componentes clave que requieren mantenimiento
El mantenimiento de los desfibriladores automáticos debe enfocarse en sus principales elementos, todos fundamentales para su funcionamiento óptimo. Estos son:
- Batería: Las baterías tienen una vida útil limitada, que varía según el fabricante y el modelo. Algunas duran entre 2 y 5 años. Si la batería está agotada o no se ha reemplazado a tiempo, el DEA no podrá emitir la descarga eléctrica necesaria para salvar una vida.
- Electrodos o parches adhesivos: Son desechables y también tienen una fecha de caducidad. Si están vencidos o en mal estado, no podrán conducir correctamente la descarga ni transmitir el ritmo cardíaco al dispositivo para que lo analice.
- Carcasa y accesorios: Es fundamental que la carcasa esté en buen estado, sin roturas, golpes ni exposición a humedad excesiva. Algunos desfibriladores también incluyen guantes, tijeras, rasuradoras o paños. Todos estos elementos deben estar presentes, limpios y listos para su uso.
-
Indicador de estado: La mayoría de los DEA cuenta con un sistema visual (luz verde, roja o símbolo) que indica si el dispositivo ha superado sus autopruebas. Una luz verde generalmente significa que el equipo está listo; una luz roja o intermitente puede señalar una falla que debe resolverse de inmediato.
Frecuencia recomendada para la revisión
Aunque los desfibriladores automáticos están diseñados para requerir poco mantenimiento, es recomendable establecer una rutina de revisión mensual. Esta frecuencia permite detectar a tiempo cualquier posible fallo o deterioro de los componentes.
En algunos lugares, especialmente empresas o instituciones educativas, se designa a una persona encargada del equipo, quien lleva un registro de cada revisión. Este control no solo garantiza la disponibilidad del DEA, sino que también ayuda a mantener un historial de mantenimiento útil para auditorías o inspecciones.
Además de las revisiones mensuales, es importante realizar un chequeo exhaustivo tras cada uso. Después de una emergencia, los electrodos deben ser reemplazados y la batería revisada, incluso si el dispositivo no administró una descarga.
Buenas prácticas de almacenamiento
El lugar donde se guarda un desfibrilador automático influye directamente en su durabilidad y funcionamiento. Lo ideal es que esté en un sitio accesible, visible y debidamente señalizado. Algunos aspectos clave a tener en cuenta son:
- Evitar exposición al sol directo o a fuentes de calor: Las altas temperaturas pueden deteriorar tanto el equipo como sus componentes internos.
- Proteger de la humedad: Aunque muchos modelos son resistentes al agua, deben mantenerse en un ambiente seco para evitar la oxidación o el daño de componentes electrónicos.
- Altura y acceso: Debe estar a una altura adecuada para que cualquier persona pueda alcanzarlo con facilidad, sin necesidad de herramientas ni llaves.
Muchos espacios públicos optan por instalar el DEA dentro de una vitrina con alarma, lo que permite protegerlo sin restringir su acceso en caso de emergencia.
Capacitación sobre mantenimiento básico
Además de aprender a usar un desfibrilador automático, es importante que las personas responsables del equipo también reciban formación sobre su mantenimiento. Conocer la ubicación de la fecha de caducidad de los electrodos, interpretar el sistema de luces del dispositivo o saber cómo reemplazar una batería son habilidades sencillas que pueden adquirirse con una capacitación breve.
Las empresas proveedoras de DEA suelen ofrecer cursos de instalación, uso y mantenimiento, así como materiales impresos o digitales que explican los pasos básicos para cuidar del equipo. Estas herramientas son valiosas para fomentar una cultura de prevención y asegurar la eficacia del dispositivo a largo plazo.
Indicadores de alerta: señales que no debes ignorar
Los desfibriladores automáticos están programados para detectar fallas internas o problemas en sus componentes. Estas alertas pueden manifestarse de varias formas:
- Una luz roja fija o parpadeante en lugar de la luz verde habitual.
- Un pitido sonoro intermitente.
- Mensajes en pantalla (en los modelos con display) que indican “falla del sistema”, “batería baja” o “reemplazar electrodos”.
Cualquier señal fuera de lo habitual debe ser atendida de inmediato. Ignorar estas alertas podría dejar el equipo inutilizable en el momento más importante. Si no se tiene experiencia para resolver el problema, lo recomendable es contactar al fabricante o al proveedor del DEA para obtener soporte técnico.
Registro y documentación del mantenimiento
Llevar un registro del mantenimiento de los desfibriladores automáticos permite tener un control claro de su estado y de los cambios realizados. Este documento puede ser tan simple como una hoja de control con fechas, firma del responsable, observaciones y acciones tomadas (como cambio de batería o revisión de electrodos).
En entornos corporativos, escolares o industriales, contar con un historial de mantenimiento puede ser útil para cumplir con normativas de seguridad o demostrar la correcta gestión del equipo ante inspecciones externas.
Algunos modelos de DEA más modernos permiten incluso almacenar digitalmente los registros o enviar reportes automáticos al sistema central del lugar donde están instalados, facilitando así el seguimiento.
La seguridad comienza con la prevención
Disponer de desfibriladores automáticos es un paso importante hacia la protección de la vida en cualquier espacio público o privado. Pero para que esta inversión cumpla su propósito, debe ir acompañada de un compromiso real con su cuidado.
Un DEA en buen estado no solo es un símbolo de responsabilidad, sino también una herramienta que puede devolverle la vida a una persona en apuros. Revisarlo, mantenerlo y saber cómo actuar ante una emergencia son acciones sencillas que pueden marcar la diferencia cuando cada segundo cuenta.







Tipos de pruebas de embarazo